Terapia para ansiedad, somatizaciones y dolor crónico en Retiro

Psicólogo en Madrid y online

Un proceso terapéutico activo, realista y orientado a que entiendas qué te pasa y recuperes capacidad de acción.

Cuando el malestar empieza a organizarte la vida

Hay un punto en el que la ansiedad, el dolor o los síntomas físicos dejan de ser “algo que te pasa” y empiezan a decidir por ti.

Y mientras tanto, tú sigues intentando funcionar.

En consulta empezamos por entender cómo has llegado hasta este punto y qué necesitas para que el malestar deje de ocupar tanto espacio en tu vida.

No vamos a perseguir una vida perfecta

Muchas personas llegan a terapia con la idea de “quiero que esto desaparezca”.

Quieren que desaparezca la ansiedad. Dejar de sentir dolor. No vivir pendientes de si hoy será un día bueno o un día malo.

Y claro que vamos a trabajar para que el malestar baje y tengas más recursos.
Pero el proceso no consiste en quedarte esperando a que desaparezca todo para volver a vivir.
Porque si tu vida se queda en pausa hasta que te encuentres perfectamente, la ansiedad o el dolor seguirán mandando.

Cómo trabajaremos en consulta

Evaluación y vínculo
Las primeras sesiones nos servirán para entender bien qué te ocurre, cómo está afectando a tu vida y qué objetivos quieres trabajar. Esta parte es muy importante porque construímos la relación terapéutica y marcamos una dirección clara que nos servirá como brújula durante todo el proceso.
Trabajo activo
Después vamos a abordar las áreas que más te están afectando: ansiedad, síntomas físicos, miedo al movimiento, pensamientos repetitivos, culpa, evitación, autoexigencia, dificultad para parar aunque sientas que no puedes más… Trabajaremos con herramientas de la psicología cognitiva, las terapias de tercera generación y el mindfulness, siempre adaptadas a tu caso y a los objetivos marcados. Cuando tenga sentido, te propondré tareas para trabajar entre sesiones. Siempre te explicaré para qué sirven y las acordaremos para que puedas probar en tu día a día otras formas de responder a lo que te ocurre.
Espaciar las consultas
A medida que el proceso avance y empieces a tener más recursos, podremos espaciar las sesiones. Por ejemplo, pasar de vernos cada semana a hacerlo cada dos o tres semanas.
Valorar resultados y ganar independencia
Al final, revisaremos los objetivos que marcamos al inicio y valoraremos qué ha cambiado para dar cierre a tu terapia.

Qué puede cambiar con la terapia

A lo largo del proceso, trabajaremos para que puedas dejar de vivir cada sensación corporal como una amenaza.
Para que entiendas mejor tu ansiedad y tus síntomas físicos.
Para que puedas moverte con menos miedo si el dolor te ha ido limitando.
Para que baje la culpa de no poder con todo.
Para que tengas más recursos cuando aparezcan días difíciles.
Y para que puedas recuperar actividades, decisiones y espacios que habías ido dejando.

Empecemos por poner orden a lo que te pasa

Si llevas tiempo sintiendo que tu cuerpo y tu cabeza van por libre, quizá el primer paso no sea exigirte estar bien.
Quizá necesitas parar un momento y mirar qué está ocurriendo, qué intentas sostener, qué has dejado de hacer y qué te da miedo.
Y a partir de ahí, empezar a recuperar poco a poco.
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